Hace ya unas semanas leí "Soldados de Salamina" de Javier Cercas, que se convirtiera en una de las novelas nacionales más vendida de los últimos años. No es mi intención comentar las características, ni el argumento de dicha obra, tan siquiera me atrevería a aventurarme en realizar una humilde crítica sobre ella. Baste con decir que se trata de una lectura que recomiendo (pese a haber visto la película antes, como fue mi caso) y a la que denominaría con el manido, pero útil en este caso, termino de "obra maestra".
Pero lo que realmente destacaría de la obra de Javier Cercas es que, como los buenos libros, se hace grande, inmensa, tiempo después de haberla leído. Ocurre, de alguna manera, como con los buenos vinos, esos que mantienen su esencia durante unos segundos después de haberlos bebido. En mi caso hubo un pasaje del libro, quizás uno de los menos importantes para cualquier otra persona, que atrajo mi atención y que desde entonces no he dejado de pensar. Se trata de la figura del "héroe"; sí del héroe. ¿Qué es para ti un héroe?
Dice el personaje de Miralles, en "Soldados de Salamina", en un determinado momento: "Los héroes solo son héroes cuando se mueren o los matan. [...] No hay héroes vivos. Todos están muertos. Muertos, muertos, muertos". Ahora podría darte multitud de definiciones de lo que es un héroe, encontradas en Google, reunidas con el mejor de mis criterios y remozadas para elaborar una bonita primera entrada en este blog. Pero... por qué no nos preguntamos ¿qué es para mí un héroe?
Con mis propias palabras quiero contarte a ti, que me estás leyendo, que yo he conocido a un héroe. O al menos lo que más se aproxima a un héroe. Porque para mí un héroe, dejando al margen mitología y literatura, es todo aquel que se enfrenta a su destino y que lucha contra lo que es más fuerte que uno mismo, sabiendo que a pesar de todos sus esfuerzos no lo acabará superando. Estos días estoy conociendo a un héroe; uno de 88 años que lucha contra un destino que cada día le come un paso de terreno, y le golpea en una parte de su cuerpo: hoy ha sido en los pulmones. Pero este héroe no se rinde; con una vitalidad irracional e ilógica se aferra a la vida sin que yo consiga entender por qué. Solo un héroe es capaz de soportar el sufrimiento sin ceder a lo que algún día será inevitable porque lo es para todo el mundo. Quizás como bien dice Miralles en "Soldados de Salamina", cuando muera se convertirá en un verdadero héroe y, como la sensación del buen libro o el buen vino, deje en todos nosotros la sensación de que vivimos durante muchos años, sin saberlo, al lado de un héroe.
domingo 30 de diciembre de 2007
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2 comentarios:
Los verdaderos héroes no son aquellos que tienen superpoderes o que salvan a miles de personas con solo mover un dedo, los héroes verdaderos son aquellos que tenemos cerca, que luchan por nosotros, que hacen lo que sea con tal de cuidarnos y darnos lo mejor, que se aferran a la vida a pesar de que les queden pocas fuerzas. Eso son HÉROES
Creo que nunca había oído una definición mejor de héroe que la que has escrito tú. Él es un héroe, pero tú también formas parte de esa historia tan heróica.
Hola,
No sabía si escribir mi comentario en esta entrada o en la de "Demencia", pero en el fondo da igual. Lo que quería decirte es que me has sorprendido mucho y que estoy muy orgullosa de tí (sin bromas). Gracias por esto.
Maca.
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