Aquella noche, tumbado bajo el manto de estrellas que adornaban una noche de luna nueva, comprendió que nada había sido tan especial como aquella primera noche, bajo un cielo parecido, junto a la única mujer que de verdad había amado. Comprendió entonces que todos los triunfos, el poder y la gloria nunca habían sido sino pequeños placeres de un hedonista resignado que le aportaban una sensación de plácida felicidad pasajera que jamás sería completa. Suspiró hondamente y quedó mirando la bóveda brillante bajo la que había decidido pasar la noche.
-Mañana te arrepentirás de esto, te levantarás y te preguntarás ¿qué has hecho?- Dijo mientras la estrechaba entre sus brazos. Ella no hablaba, lo miraba sonriendo y negando alegremente con la cabeza mientras sus ojos irradiaban una alegría que el resto de su cara jamás sería capaz de comunicar. Ebrio de la alegría que ella pronto le había contagiado con la profundidad de su mirada y también del alcohol que aquella noche de verano habían bebido, la besó y le dijo -ya te dije que yo sería quién pusiera las cosas en su sitio, no el tiempo-. Era todavía un niño en un cuerpo de hombre, siquiera adolescente. Maduraría junto a ella.
Era tarde para darse cuenta de que la había perdido y de que es realmente cuando no se tiene algo, cuando se comprende cuanto se necesita. No era el capricho de un guerrero por recuperar la tierra que antaño fuera suya, por sentir la gloria de la reconquista, sino más bien el sentimiento que él, muchos años antes cuando aún era soldado raso, había experimentado al recibir aquella puñalada helada en el pecho. Aquella vez no murió y pensó que ésta, a pesar de haberla perdido, de encontrarse perdido en un mundo sin sentido, tampoco lo haría. Saldría adelante.
La gloria y los triunfos llegaban sin cesar: había ido invirtiendo el tiempo que dedicaba a pensar en ella, en todo lo que juntos habrían vivido; en batallar en el nombre de aquella causa que no sentía como suya pero que tampoco sentirían los centenares de hombres que tenía a su cargo y que fielmente se alzaban tras él motivados por una fuerza que les contagiaba. Numerosos reinos fueron claudicando al poder de aquellos cientos de hombres sin tierra y sin hogar al que regresar. Reconocimientos militares y éxitos personales se sucedían. Conoció nuevas mujeres
Las veces, que no eran pocas, en que sentía perder por completo la fuerza y el rumbo; cuando no comprendía porque estaba allí y porque luchaba por algo que no sentía como propio, imaginaba su cuerpo desnudo, se envenenaba pensando en todos aquellos malnacidos que disfrutarían del placer de una carne que él conocía a la perfección. Eso provocaba la suficiente ira y desesperación para alzar su arma y seguir matando… Con suerte alguno de esos malnacidos se alistarían en cualquiera de los otros ejércitos contra los que luchaba y así probarían la furia de su ira, pagarían con pena mortal la osadía de convertir en mundana la carne aquella diosa que había guiado (sin saberlo) su vida.
Tumbado bajo las estrellas de aquella noche, la última que dirigiría aquel ejército, supo que hacía mucho tiempo que ella se habría arrepentido como él le dijo la primera noche. Supo que la gloria, los triunfos y todo lo que otros habían envidiado no era suficiente, no era lo importante. Volvería a un lugar del que partió hace mucho para encontrarse con un pasado que nunca había olvidado. Pasaría el resto de su vida condenado a una muerte peor que cualquiera a la que una guerra le habría producido: moriría de esperar, de esperarla.
Nota: La foto que incluyo es de una buena amiga cuyo fotolog podeis visitar pues está enlazado en el espacio "enlaces que me gusta leer". Perdonad los posibles fallos técnicos y, si os gusta la idea de colgar fotos originales, intentaré ir mejorándolo y perfeccionándolo.
4 comentarios:
entonces has leido los comentarios? weno yo solo kiero q sepas q tenias razon, me he sentido muy identificada con tu post sobre un héroe, me emocione tela! un besote!
Sí si he leido tu comentario, y todos los demás y como siempre os los agradezco muchísimo.
Un abrazo a todos!
Bueno, no voy a repetirme, pablito. Me gusta la idea de las fotos.
Me he emocionao muchísimo, me ha encantado. Aunque sea una historia triste, porque creo que es muy triste, también es bella.
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