Había pasado millones de veces ante aquella puerta que se encontraba en mitad del pasillo del sótano, pero nunca la había atravesado, no sabía que había tras ella. Se preguntaba ahora por qué extraña razón no lo habría hecho. Su padre le había dicho muchas veces “cuando seas mayor y llegue el momento podrás abrirla”. En muchas ocasiones había estado solo en casa, sin su padre y sin nadie que pudiera impedirle descubrir que había allí, pero unas veces se había olvidado de la puerta, otras sí se había plantado frente a ella con más curiosidad que valor real para abrirla, pero realmente nunca lo había llegado a hacerlo. Ahora se preguntaba por qué, por qué nunca había tenido el valor para hacerlo, por qué no había tenido el valor para atravesarla y descubrir que había, por qué acataba la prohibición de su padre sin una explicación más convincente. No había explicación, se había acostumbrado a respetar las normas.
Era una puerta antigua, de madera, con un gran pomo negro de hierro. Recordaba, desde siempre, que la llave que cerraba la puerta estaba puesta en la cerradura. Parecía una invitación a que fuera usada, quizás una prueba puesta por su padre, quizás tan solo una muestra de confianza. Por fin se había decidido… abriría la puerta.
Imaginó, en esos segundos de nerviosismo provocado por un valor más impulsivo que razonado, que vería oculto, que habría allí, y cayó en la cuenta de que nunca se había parado, realemente, a imaginar que habría tras la puerta, más bien había sentido una curiosidad muy atenuada. A su padre le gustaba mucho la botánica, quizás encontrara, tras la puerta, un gran jardín a modo de invernadero, con plantas muy bellas, de muchos colores: amarillos, rojos, violetas… Enormes rosas de colores, rodeadas de verdes y frondosos helechos y todo ello embriagado por el suave aroma de un jazmín que trepaba hasta el techo. Quizás fuera el pequeño tesoro que su padre guardaba con celo ante a los “peligros” que suponía un niño pequeño jugando alrededor. Sintió que traicionaría a su progenitor desvelando algún secreto que nadie tenía derecho a saber. Barajó una última posibilidad, seguramente la más aterradora: cuantas cosas horrendas y desconsoladoras escondería allí para protegerlas de su pequeño hijo. Entonces sintió miedo y decidió no abrir la puerta, pero el pomo ya estaba vencido y la hoja de la puerta se desplazaba chirriante hacía el interior.
Encontró, tras la puerta un diminuto armario con una caja que contenía un viejo uniforme de militar y unos galones, una carta de alistamiento, una foto en blanco y negro en que se encontraba a un hombre mayor abrazado cariñosamente a otro más joven que debía ser su padre; junto a ésta había otra, gastada por el tiempo y con los bordes rotos, de una mujer pequeña, morena, delgada y muy guapa que parecía tirar un beso al aire. Había en su anverso una escueta frase y una fecha: Te quiero (14 de julio de 19..). Las últimas dos cifras casi no se leían.
Cuando volvió vio a su padre como alguien distinto al que siempre había conocido, al que había imaginado; una idea distinta de la que hasta ese momento había tenido de él. Nunca llegaron a hablar de la Guerra ni de lo que Luis había visto aquel día.
4 comentarios:
Es curioso: damos muchísima más importancia a los secretos ajenos, los magnificamos dotándoles de una entidad que realmente no tienen. Como decía no me acuerdo qué libro: "La curiosidad mató al gato, pero primero lo dejó satisfecho".
Estupendo Pablito; este comentario no es solo a esta entrada, es más general. Sobretodo me encanta que hayas "abierto" la puerta a colgar fotos y videos de otros artistas; eso te convalida como de "mente abierta"; eso en estos tiempos es casi increíble. Sigue así. / Pppdo
Los secretos forman parte del universo emocional más íntimo y profundo. Todos hemos sido padres, todos hemos sido hijos en tu historia... a veces, conocerlos implica un nuevo concepto de ver a esa persona.
Aprendes a no juzgar tan duramente algunas cosas.
Gracias por hacernos reflexionar una vez más.
Hola agradeceros a todos vuestros comentarios:
A rivas por estar siempre ahí y por hacerme ver cada vez, nuevos enfoques.
A Pppdo por tu contínuo apoyo que sabes que es importante.
A elisa (o siyus) por aportar datos importantes al debate. Creo que has entendido perfectamente lo que quería expresar... Todos hemos sido "hijo" y "padre" y destapar secretos muchas veces es más complejo que mantener la curiosidad y una determinada manera de pensar sobre alguien.
Hay también una pequeña y humilde reflexión al problema de todas esas guerras "calladas" o "silenciadas" pero que siguen latentes y de las que "la gente" nunca llega a curarse.
Un saludo a todos y muchas gracias!
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