lunes 3 de noviembre de 2008

Espejos

¡Ese no soy yo! ¡No lo soy! De acuerdo, esa imagen la reconozco: es mi propia imagen, la imagen de Pablo S., sin embargo ese no soy yo… Esa una falsa copia de mí. ¿Quién dijo que el espejo nos muestra tal y cómo somos? El espejo sólo nos muestra una imagen: el resto es pura mentira.

Esos ojos, vacíos y tristes, oscuros y ojerosos, no son los míos, que observaron tan bellos paisajes, que miraron sinceros a otros ojos para hablarles sin pronunciar palabra, que lloraron desconsolados cuando tú me dejaste. Esa boca torcida e inerte no es la mía, que hace tiempo besó y besó de verdad habiendo amado a pesar de las mentiras que ella misma pronunciaba. No es la misma boca que supo decir palabras de consuelo o con las que hacer reír a carcajadas. Y esas garras… ¡No son las mías! No son mis manos que pusieron epílogo a un abrazo y acariciaron, que recorrieron tu cuerpo memorizándolo sin necesidad de mirarlo.

Además estoy hinchado, tengo arrugas y mucho menos pelo… Como, hace algunos años, escribió el maestro uruguayo: “La estampa del espejo es lo que no quise ser: un fantoche gastado que (cada día) convoca a la muerte. Por esos falsos ojos circulan escombros de deseos, que ya ni siquiera puedo vislumbrar y menos aún recordar”. ¿Soy el yo del espejo? ¿O acaso el yo de la vida real (material)? ¿O quizás el de las palabras, capaz de comprender las dos versiones de mí y, por tanto el yo más consciente y real? No se quién soy y este burdo mentiroso no me ayuda, pero mirándome al espejo sé lo que perdí.
(I.A.)

1 comentarios:

esther dijo...

Pablo, ése del espejo no eres tú. Ése del espejo es lo que tú quieras hacer de él. Pero está claro que ése del espejo no siente más que el frío del cristal y el polvo que se deposita en su superficie.

El espejo sólo nos muestra una imagen, y si no, mírate en un espejo cóncavo o convexo. En esos sí que nadie se reconoce. Pues yo me limito a pensar que los otros no deben tener una superficie tan perfecta. Son del color del cristal con que se miren.

PD. Sigue escribiendo, siempre, y avisándonos, siempre. Es un placer leerte cosas nuevas.